lunes, 10 de abril de 2017

Visitas médicas en el primer trimestre de embarazo

Me ha costado bastante escribir este post, sobre todo porque me cabreo muchísimo cada vez que lo pienso.  Lo primero que tengo que aclararos es el motivo por el que he decidido llevar el embarazo tanto por la privada como por la seguridad social. Es sencillo, un mayor control.

Una vez pasado todo, todos los especialistas a los que vimos, no aseguraba que ya se veía, que algo en la cabeza de Emma no estaba bien desde la semana 20, entonces ¿Por qué esperaron a la 34 para empezar a hacer pruebas? Una interrupción en la semana 20, no es un parto en la 36, ¿Por qué nos hicieron pasar por eso? Porque no lo vieron. Y seguramente aunque el embarazo lo hubiera llevado también por la ss, tampoco lo habrían visto, pero siempre me quedará la duda.

Pues puestos en situación os voy a contar como han sido las revisiones del primer trimestre.



En la privada:

semana 6:  ya tenía la cita cogida de hacía días, pensábamos que el retraso iba a implicar otras cosas, no esperábamos el positivo. La ginecóloga nos confirmó el embarazo y que había saquito y se veía algo dentro, todavía no se distinguía el latido, pero nos dio la enhorabuena y nos pidió cita para semana 8. Nos pidió varias analíticas. Intentó tranquilizarnos, y nos advirtió que sicológicamente iba a ser duro pero que no tenía por qué pasar nada.

Ese domingo empecé a sangrar, aborto incipiente, las palabras de la ginecóloga de urgencias fueron devastadoras. Seguramente antes de 24h lo perderás. La bolsa estaba completamente desprendida y había un gran hematoma alrededor. Reposo absoluto, progesterona y que llamara a mi ginecóloga para adelantar la cita.

El lunes a primera hora llamé a mi ginecóloga, que quería verme inmediatamente, como no tenía quien me llevara y mientras no sangrara en abundancia quedamos que me vería el miércoles a primera hora. Me dijo que se veía claramente el hematoma aunque parecía menor que el domingo, y que según su opinión la bolsa se estaba agarrando otra vez. Seguimos con progesterona y reposo absoluto. Nos volvió a ver ese viernes y el viernes siguiente de 7 semanas. Parecía que todo estaba perfecto así que nos levantó el reposo absoluto.

En la semana 8: revisó que todo iba correcto y las analíticas. Y me citó para la semana 10 y respondió a todas mis dudas.

En la semana 10: Comprueba que todo sigue bien y nos mandó la eco de la semana 12 con la analítica.

En la semana 12: Nos hicieron la eco y la analítica, el mismo día y con bastante tacto, respondiendo dudas.

En la semana 15: volvió a vernos con los resultados de las pruebas. Y nos mandó la ecografía del segundo trimestre.

Con la seguridad social:

Semana 6: Primera visita al médico de cabecera para que nos derive al ginecólogo. Nos pide la analítica. Y nos indica que nos llamarán para darnos cita. A los pocos días nos llega una carta con la cita para el ginecólogo, ni llamada, ni posibilidad de elegir hora.

Semana 8: aunque soy la primera la ginecóloga llega unos 20 min tarde, total 30 min de retraso nada más empezar. Me pesa me toma la tensión, mira que hay latido, sin girar la pantalla, para que yo la vea. Le comento que es mi tercer embarazo y lo que pasó con Emma y me dice que no soy de riesgo porque “aborté porque a mí me dio la gana”. Le pregunto si el ‘A mí me dio la gana’ incluye que fue la recomendación de los 5 especialistas que vimos y que todos los médicos nos advertían que era un parto de riesgo donde mi vida corría peligro y que la niña no iba a sobrevivir. Y me indica de muy malas maneras que fue una IVE que como su nombre indica es una interrupción VOLUNTARIA de embarazo, opto por dejar de discutir con alguien que no tiene educación. Además se encarga de mostrarme lo enfadada que esta porque fui a urgencias a una clínica privada y no a la paz (que se encuentra a más de 2h en transporte público de mi casa o casi 30 min en coche si no hay atasco y encuentro a alguien que me lleve) que es la que me corresponde durante el embarazo. Visto lo visto opto por no responder siguiera y pasar. Pese a que le llevo la analítica con la curva larga de glucosa negativa que me hicieron en la privada me indica en su tónica de bordería que no va a admitirme ninguna prueba de fuera, que si tengo intención de llevar el embarazo por la privada mejor que no vuelva a su consulta y que me va a repetir la curva corta de glucosa aunque le advierto que esa siempre me da positivo y que me tendrá que hacer la larga. Me dice que me llamarán para la eco de las 12 semanas, para la analítica y la próxima revisión. Total en apenas 5 minutos me ha despachado de largo y yo salgo con un cabreo tremendo.

Ecografía de la semana 12 y analítica: Como las veces anteriores, me llega una carta directamente indicándome la cita sin posibilidad de cuadrar nada con mi horario y mi trabajo. Me realizan la analítica con curva de glucosa de regalo, por sus santas narices. Una semana después me hacen la ecografía de las 12 semanas. He de admitir que el ecógrafo que me trato fue puntual y lo hizo con mucha educación y cuidado, explicándome todo lo que veía y mostrándome la pantalla en todo momento.

Semana 16: recogida de pruebas. Entro con más de una hora de retraso en la consulta, la enfermera me pesa y me toma la tensión sin que la ginecóloga me haya dirigido aun la palabra. La enfermera me indica que pase a la camilla. Entra la ginecóloga, sin mirarme me dice que es una comprobación rutinaria para comprobar que hay latido, no gira la pantalla ni me deja ver a mi pequeño. Le comento que estoy con antibióticos y que con lo que paso la última vez, estoy bastante asustada. En su tono de bordería habitual me responde que a ella eso le da igual y que no va a realizarme ninguna prueba fuera del protocolo.  La enfermera me indica que me ha dado un pelín alta (como ya sabíamos que iba a pasar) la curva de glucosa y que me tienen que realizar la larga, en un hospital que está a más de 2h de mi casa en transporte público. Vamos que me van a dar el tercer chute de glucosa, sin ser necesario solo por sus santas narices. Me da un papel y me dice tengo que bajar a administración a pedir yo la cita. Y Que de la eco de las 20 semanas ya me llamarán (tres semanas después aun no me han llamado). Total, después de más de una hora esperando para entrar, me despacha en menos de 4 minutos. Bajo a pedir la cita para la puñetera curva y me encuentro una única ventanilla de 7 abierta y que tengo más de 40 personas por delante. Después de esperar 5 minutos sin que avance nada, pregunto en información si hay alguna otra forma de solicitar la cita y me dice que no, que tiene que ser en esa ventanilla. Con un justificante para el trabajo que solo indica la hora de espera que he estado tocándome las narices arriba, opto por irme y volver cuando pueda.



Al día siguiente a primera  hora me llaman para preguntarme porque no he solicitado la cita de la curva, le indico el motivo y que pretendo ir cuando pueda a pedirla y amablemente el señor me da la cita por teléfono… yo hay cosas que no entiendo.

Os preguntaréis por que no he mandado al carajo a la borde de la ginecóloga, pues el primer día, quise pensar bien, que no había entendido la situación, que tenía un mal día… esta segunda vez… en fin estoy esperando que me llamen para darme la cita de la ecografía y en cuanto la tenga pediré un cambio de medico aunque ello suponga cambiar de hospital y tardar mucho más en desplazarme. 
  
Y esta está siendo nuestra experiencia con el tercer embarazo ¿Vosotros por donde lo estáis llevando? ¿Vuestra experiencia en la pública está siendo igual de mala?

viernes, 31 de marzo de 2017

Viernes dando la nota: Todo irá bien

Hace mucho que no paso por aquí, la verdad es que siempre me pasa, cuando parece que el blog empieza a hacerse un hueco y a tener repercusión me agobio y me escondo.

Pero esta vez… esta vez es diferente, me cuesta escribir, y eso es algo, que no me había ocurrido nunca, desde que tengo uso de razón me recuerdo escribiendo, vomitando sueños, pensamientos, sentimientos en el papel. Pero para eso hay que soñar, pensar, sentir y es algo que desde hace meses el miedo y la ansiedad no me permiten.

Estoy triste, enfadada con el mundo, cuando debería ser feliz. Me paso los días esperando que me digan que algo salió mal, que #Quisquilla tiene que irse, igual que lo hizo su hermana mayor, así es más fácil, aislarse, no ilusionarse, no pensar y por tanto no sentir. Porque si no me ilusiono, dolerá menos cuando no esté. 

Pero ya no me queda espacio donde esconder toda esta avalancha de cosas que no quiero pensar ni sentir y ahora hay dos opciones o terminar con un colapso nervioso en algún manicomio o levantarme y afrontar la realidad, y es que no tiene por qué volver a suceder, aunque la posibilidad siempre esté ahí, y el miedo me acompañe todo el embarazo, necesito encontrar un punto de equilibrio y volver a ser yo o al menos intentarlo.

Por eso me perdonareis el popurrí de canciones, que creo expresan un poco lo que quizás no se explicar con palabras.

Mago de Oz - Hoy toca ser feliz


Rosana - Sin Miedo


Chenoa - Todo Irá Bien






miércoles, 29 de marzo de 2017

Sello de Calidad Madresfera: Cabify Baby

Desde que nació #Gusanito usamos el coche para casi todo, antes era impensable bajar al centro de Madrid en coche, ahora lo es bajar en transporte público o en taxi. Y es que en transporte público tardamos más de una hora en ir a cualquier lado, y el peque es lo suficientemente travieso como para liarla casi siempre, y en taxi… uf, este verano tuvimos que pedir un taxi para ir al aeropuerto, llamé y me aseguraron que me enviarían un taxi con silla de retención infantil grupo 1, cuál fue mi sorpresa cuando el taxi lo que tenía era un simple alzador, para un niño de 2 años y ya no es solo la multa de 200€ que pueden ponernos, es el miedo a tener un accidente tal y como conducen… Total que no soy muy amiga de qué #Gusanito viaje en el coche de nadie sin su silla, por eso cuando Madresfera nos dio la oportunidad de probar y conocer el funcionamiento de cabify Baby no nos lo pensamos!

Ahora bien ¿Qué es Cabify? Cabify es una empresa española de alquiler de vehículos con conductor.  Si conocéis las aplicaciones para pedir taxis, la principal diferencia que yo encuentro es conocer el precio del trayecto antes de realizarlo, en los taxis el precio que te dan es orientativo, aquí el precio es por kilometraje, y si luego se pierden (como me pasó a mi) el precio te lo mantienen, poder elegir el coche que quieres que te recoja, los conductores son choferes profesionales que visten de traje y son realmente educados además los coches están impecables y conducen con mucha suavidad (no sé si tenéis experiencia con taxis en Madrid…). Y sobre todo la opción que nosotros probamos Cabify Baby, que pone a tu disposición una silla de retención infantil del grupo que necesites. (si es grupo 0 hay que avisar con tiempo y tiene un sobrecoste de 5€, al igual que si necesitas más de una silla).

Últimamente han llegado a mis oídos muchas opiniones buenas y malas del servicio. Yo os voy a contar únicamente nuestra experiencia, sin hacerme ecos de cosas que no he visto.

#Gusanito y yo teníamos que ir a la zona de ventas, yo no suelo coger el coche en Madrid, por el estrés que me genera y porque nunca hay forma de aparcar, y el metro…uffff. Entonces recordé que teníamos la opción de probar el nuevo servició Cabify baby, gracias a los sellos de calidad de Madresfera. Me instalé la aplicación, añadí mis datos e introduje el código de prueba.  Después estuve trasteando en la aplicación, mirando todo lo que ofrecían, y encontré la posibilidad de reservar un vehículo cabify baby a una hora concreta con el trayecto y el precio prefijados. Media hora antes de la hora acordada, me llegó un mensaje al móvil como que nuestro coche estaba ubicado y preparado, con los datos del vehículo y del conductor. ¡Media hora antes! Llamé al número del conductor para indicarle que no estábamos preparados que en 5 min bajamos y me tranquilizó diciendo muy amable, que hasta la hora acordada no teníamos qué bajar, que ellos por normativa de la empresa tenían que llegar con ese tiempo de antelación. Mi cargo de conciencia hizo que aun así bajáramos enseguida. El chofer tenía ya la silla montada y todo preparado, me preguntó si ataba y ajustaba el a #Gusanito o prefería hacerlo yo.  Como no conocía la silla, dejé que lo hiciera el, y trató al peque con sumo cuidado. Una vez en el coche, nos preguntó si la temperatura era la adecuada, si queríamos que pusiera música y cual en concreto… como es habitual en mi barrio se equivocó de salida, pero eso no incrementó el precio del trayecto. Conducía con mucha suavidad, y respondía con simpatía y educación a toooodas las preguntas que le hacía #Gusanito (está en la etapa de los por qués? Esto lo digo para que le deis el valor que tiene a lo de simpatía y educación). Nos han comentado que suelen ofrecer agua, a nosotros no nos la ofrecieron, supongo que porque el trayecto fue corto. Cuando llegamos al destino, no tuve que preocuparme de nada, porque el cargo se hace automáticamente en tu cuenta una vez que llegas.



La experiencia fue tan buena que yo creía realmente que habíamos tenido mucha suerte con el conductor, así que para ser más objetiva unos días después aprovechando que teníamos que llevar el coche al taller volvimos a probar el servicio, esta vez nos acompañó #MiMedioMandarino.   Para ver la diferencia, en vez de reservar el vehículo con anterioridad, lo solicitamos en el mismo momento,  en el mapa podíamos ver en todo momento donde se encontraba y el tiempo que le faltaba para llegar. Llegó un coche y un conductor diferentes al de la primera vez, pero tan impecable como el primero. Como no había indicado el tipo de silla que necesitaba, la montó en el momento en un segundo. Y con la misma amabilidad y educación que el primer conductor, nos preguntó si queríamos atar nosotros al pequeño o preferíamos que lo hiciera el. La silla era diferente a la del otro vehículo por lo que le volvimos a dejarle a él que lo hizo con mucho cuidado. Una vez dentro del vehículo nos preguntó si la temperatura estaba a nuestro gusto y si queríamos escuchar algún tipo de música, y tal y como hizo el conductor anterior respondió un poco más serio pero con educación a todas las preguntas que le hacían esta vez tanto #Gusanito como #MiMedioMandarino (no puede negar que sea hijo suyo). Una vez llegamos a casa, por curiosidad consulté cuanto nos hubieran costad ambos trayectos en taxi, y rondaban entre los 5 y los 8€ más, por lo que además de ser más cómodo y seguro, es más barato.



Sinceramente ambas experiencias han sido realmente buenas y no dudo que volvamos a usar el servicio en breve.

Por cierto, si queréis probarlo tenéis un descuento de 6€ introduciendo el código EVEM17.


¿Vosotros lo habéis probado? ¿Cuál ha sido vuestra experiencia??

viernes, 24 de febrero de 2017

Viernes dando la nota #VDLN: Un grito de esperanza

Después de casi dos meses sin tiempo de publicar el viernes dando la nota vuelvo con un grito de esperanza y es que últimamente necesito pensar en positivo o me voy a volver loca. Os dejo una canción que me ha gustado siempre y que me hace sonreír. 

Diego Torres - Color esperanza. 



Chayanne - Madre Tierra (Oye)

y esta que últimamente no para de cantarla #Gusanito por casa, me da en la nariz que ya se cual va a ser la canción del festival de fin de curso jajaja!







martes, 14 de febrero de 2017

#MiércolesMudo ~ Decorando mi Bujo


Primera imagen que subo del bujo, reconozco que esta idea la cogí de pinterest. pero me parece una frase realmente simbólica. 

Voy un poco lenta comentando, sigo sin Internet en casa y con mucho lío en el trabajo pero prometo ponerme al día en breve! sorry.






Semana 9: La culpa y el miedo

Os pasa alguna vez que ¿tenéis muchos temas en la cabeza pero muy poco tiempo para desarrollarlos? La verdad es que me está costando más de lo que esperaba ponerme en serio con el blog y eso que, en mi lista de propósitos para este año, ocupaba un lugar importante. Y es que, es muy difícil mantener tú día a día, laboral y personal cuando tu cabeza se presta monotemática y bastante paranoica.

He dudado mucho si tratar esta serie de temas en el blog, pero una vez hecho público el embarazo y con la poca información que hay al respecto, aunque sea un tema doloroso y que se va prestar a polémica, hablar de todo lo que conlleva un embarazo tras una pérdida perinatal tanto física como psicológicamente y destapar todos los tabús que se han formado al rededor, me parece realmente importante.

Ya hace unas tres semanas que nos enteramos, tres semanas cargadas de sentimientos encontrados. Y una vez pasado el peligro inicial, si comparo este embarazo con los dos anteriores las diferencias son realmente abismales.

En mi primer embarazo, estaba radiante, pletórica, realmente creía que la gente me lo vislumbraba en la cara con solo mirarme. Se lo contamos a todo el mundo en seguida y lo íbamos predicando a bombo y platillo.

En el segundo, algo más recelosa de mi intimidad, esperamos un poco más para contarlo (días), pero me sentía igual o más radiante e ilusionada que con el anterior. Hicimos una divertida foto de gusanito con un anuncio de desahucio de su cuna y la mandamos a todo el mundo.

A día de hoy con 9 semanas y pico cumplidas, solo el entorno más cercano lo saben. Más que radiante, me siento temerosa y muy muy cauta. No tengo ganas de contarlo, de que me pregunten todo el rato como estoy. Espero las revisiones como agua de mayo, con ansiedad, con desazón, pensando si su corazón seguirá latiendo, si estará bien. Nada de esto me paso por la cabeza en los embarazos anteriores.

Durante meses me he sentido apoyada y arropada en los grupos de duelo gestacional y perinatal. Grupos que no solo considero beneficiosos sino muy necesarios. Pero a día de hoy me siento incapaz siquiera de leerlas, mucho menos de acompañarlas. Y es que lejos de lo que algunos creen, a las madres en duelo no nos consuela conocer nuevos casos, se nos parten el corazón y el alma cada vez que sabemos de un nuevo angelito, por que por desgracia conocemos y compartimos el dolor de esa madre, y nuestra herida se vuelve a abrir y sin querer revives todo otra vez, porque el duelo gestacional y perinatal no se supera, no se pasa página, no se olvida. Y recaes una y otra vez en una espiral de la que, lo siento, pero no se sale.

Y a la falta de ilusión, que no es que no esté ilusionada, sino que el miedo y el dolor tienen más peso y tapan la ilusión, se une el sentimiento de soledad. Sí, me sigo sintiendo arropada por mi comunidad, pero me siento incapaz de hablar con ellas y revivir en estos momentos el miedo abismal que me atrapa y me impide respirar, tampoco soy una feliz madre en dulce espera, por lo que cuando hablo con otras felices madres gestantes, mi pesimismo y prudencia suele molestar.

Si a todo esto le añadís el sentimiento de culpa, culpa por ser incapaz de sentirme como en los anteriores embarazos, por sentir que por mucho que desee este bebe, nada será como si Emma no se hubiera ido. Culpa por sentir que no seré una madre completa para él o ella.

Y aquí surge el siguiente motivo de culpa y esta es de las gordas. Durante casi un año, fui madre de una niña, y mientras la esperaba preparé todo para su llegada. Me ilusioné imaginando muñecas, vestidos, rosa en casa. Pensando en todo lo que compartiríamos, en todo lo que tenía para darle, para enseñarle. En todo lo que aportaría a la familia y sobre todo a su hermano. Tal fue la ilusión y la espera que ahora, cuando pienso en la pequeña #Quisquilla (así la llama su padre)  me sorprendo pensando en femenino, pensando en ella. Pero… ¿Y si no es ella, sino él? Sé que le voy a querer igual, pero ¿cómo voy a cubrir, a calmar todas las expectativas que Emma me género? ¿Podre ser una buena madre para #Quisquilla, con ese vacío?

Sé que no son más que banalidades, tonterías, que se me pasan por la cabeza, para no pensar en lo que realmente me aterra, porque lo único que me importa es que venga sano, y sea feliz. Pero una vez lo tenga en brazos, y hayamos pasado el primer trauma ¿Pensaré igual, si #Quisquilla es un varón? 

martes, 7 de febrero de 2017

#MiércolesMudo ~ Comienza la cuenta atrás... again


Comienza una nueva cuenta atrás que va a ser especialmente difícil para toda la familia, pero estamos muy ilusionados con esta nueva oportunidad que nos da la vida. 





Una nueva etapa

Después de casi mes y medio de silencio, entre las vacaciones de navidad,  problemas con Internet en casa y un largo reposo absoluto con demasiada gente en casa y que me ha tenido fuera de combate, regreso con novedades. Novedades que no pretendía desvelar tan pronto, pero al fin y al cabo, para eso cree el blog en su día.

En diciembre tuvimos un gran susto, tras un retraso importante y tres test negativos, nos dijeron que mis ovarios no estaban funcionando correctamente, barajaron posibles causas, temas hormonales… hasta un posible cáncer de ovarios. Por suerte unos días antes de empezar con las pruebas comencé a sangrar y todo quedó en eso, un gran susto.

En navidades, pasé por una ciática muy fuerte con inyecciones para poder moverme, entre otras cosas. Cuando empezó a retrasarse otra vez, os podéis imaginar el disgusto. Pedí cita con mis médicos y ya iba resignada a toparme con lo peor, cuando #MiMedioMandarino me dijo. “Por lo menos hazte un test, aunque sepamos que va a ser negativo, no te vas a presentar con un -tengo un retraso de dos semanas, no estoy embarazada, pero no me he hecho ni un mísero test-”.

Sin muchas ganas compré por Internet un paquete de 20, que salía bastante económico, porque la situación tenía pinta de repetirse y no me apetecía seguir pagándolos al precio de la farmacia. Llegaron a la mañana siguiente, media hora antes de salir hacia el médico me hice el test, sin muchas ganas. ¡Cuál fue mi sorpresa cuando dio positivo! Llegamos al médico con el test en la mano y el corazón en un puño.



Si soy sincera, después de desearlo tanto, de buscarlo tanto, pensaba que me sentiría mejor. Pero con todo lo que hemos pasado, lo primero que me vino a la cabeza fue que hay tipos de cáncer que también dan positivo en el test, o ¿y si era extrauterino?, o si  la bolsa estaba vacía. Me repetí hasta dos veces más el test, para ver si seguía dando positivo, hasta que nos vio la ginecóloga ese viernes y nos dijo que estaba todo bien…

Pero ese domingo empecé a manchar rojo sangre. Corrimos a urgencias y allí nos dijeron que estaba completamente desprendido, tenía un hematoma con muchísima sangre alrededor, era cuestión de horas que lo perdiera, me mandaron progesterona cada ocho horas y reposo absoluto y que si empezaba a sangrar fuerte volviéramos corriendo. Casi no nos habíamos hecho a la idea de que estaba aquí y ya íbamos a perderle. #MiMedioMandarino solo me decía “tu tranquila, es de mi familia, somos fuertes, verás cómo sale adelante. Y si al final no puede ser, piensa que al menos ahora sabemos que puedes volver a quedarte embarazada”.

Yo estaba en shock, me puse la progesterona y me fui a la cama, no quería pensar en nada, solo dormir, pero cada vez que me dormía empezaban las pesadillas. Han sido dos semanas muy largas y duras, pero parece que nuestro pequeño arcoíris ha decidido, por ahora, aferrarse a la vida.

Estoy muy feliz, pero realmente pensaba que tener una nueva vida en mi interior me ayudaría a volver a ilusionarme, a calmar el vacío, el dolor… por ahora no ha sido así, a todos estos sentimientos se le han unido el miedo, la angustia y sobre todo la culpa. Tengo pesadillas cada noche, apenas duermo, me da miedo ilusionarme y volver a pasar por lo mismo. Pero sobre todo siento culpa, culpa por tener una nueva vida en mi interior que ocupará su lugar, que estrenará sus cosas, que la sustituirá. Y seguramente solo sean las hormonas, pero ahora mismo no sé cómo gestionar todo lo que estoy sintiendo.  Tienes que estar contenta, me dicen, sonríe, intento hablarle, ponerle un nombre como hicimos con sus hermanos, pero es como si estuviera bloqueada, como si el miedo a volver a sufrir no me dejara respirar.

Y así pasan los días, ayer cumplimos ocho semanas y nuestro pequeño arcoíris mide ya 12’9mm. Empezamos una nueva etapa familiar, y aunque estamos todos muy contentos, no está siendo fácil (para ninguno), pasar por un nuevo embarazo, diez meses después de haber enterrado a Emma.  

martes, 10 de enero de 2017

#MiércolesMudo ~ El día que los reyes trajeron una cocinita

El primer post del año no iba a ser el #MiércolesMudo, pero la vuelta a la rutina está siendo caótica y si lo sigo dejando no voy a publicar nunca!



Descripción de la imagen: #Gusanito jugando a 'hacer la cena' con una minicocinita con su gorro de cocinero rojo, su delantal. Todo regalos de reyes.

Ahora os cuento la historia que hay detrás de la imagen, porque ha sido el regalo polémica en la familia. Hace ya más de un mes, compré una pequeña cocinita, que venía con utensilios y alimentos, lo justo para comenzar a jugar sin que eches en falta nada importante (la caja que sale en la foto) y un disfraz de cocinero de la patrulla canina. Ya cuando lo compré en la tienda (buscaba una caja azul o verde) una señora me increpó que era un regalo para niñas, como veis en la foto, al final encontré la caja azul y a la señora para no decirle una burrada la ignoré.

El problema vino en casa, cuando #MiMedioMandarino se enteró, no le hizo ni pizca de gracia, pero como a las profes de la guardería les pareció una gran idea, lo dejó pasar (eso si, ¡se vengó comprando herramientas, excavadoras y coches!). Cuando mis padres se enteraron.... pusieron el grito en el cielo! Que si se me estaba yendo la pinza, que la psicóloga me estaba volviendo tarumba, que estaba traumatizando al niño... y una gran cantidad de burradas e insultos que paso de escribir. 

Como ya me imaginaba que no iba a tener mucho apoyo con la idea, deje envueltos los regalos debajo del árbol de casa, para que cuando regresáramos, #Gusanito viera que 'los reyes' también había pasado por casa (este tema tampoco está exento de polémica, pero os lo cuento otro día). ¡No os podéis imaginar lo que le ha gustado el regalo! y lo que está jugando con el. 

Soy de las que piensa que los juguetes no tienen sexo, los prejuicios los ponemos nosotros y yo intento educar a #Gusanito en la igualdad, porque creo que es la única forma de conseguirla de verdad. 

Un abrazo y feliz #MiércolesMudo


jueves, 29 de diciembre de 2016

Viernes dando la nota #VDLN: Se empieza nuevamente

Y por fin mañana termina este horrible año, un año que puedo declarar sinceramente como el peor de mi vida. Un año que por desgracia no podre olvidarUn año que me ha marcado y cambiado para siempre. 

A dos días de empezar uno nuevo, mi principal propósito de año que va a comenzar, es levantarme de entre mis cenizas y resurgir de nuevo cual ave Fénix. Pero todas estas nuevas metas y proyectos ya os las cuento en unos días.

Hoy os dejo una canción de Sergio Dalma que me ha dado mucho que pensar en estos momentos tan duros de mi vida. 

Sergio Dalma - Se empieza nuevamente

Y como no podía ser de otra manera, en una fan de Mecano (aunque hoy esta canción se repita hasta la saciedad)...

Mecano - Un año más



Nota: #MiMedioMandarino me acaba de decir literalmente que "Menudo truño de post para acabar el año, el hombre que dice guarradas a las mujeres y  mecagoento truñooooo!!!!! no merece la pena ni que lo comente" Pues lo añado yo!!! jajaja ¿Le contestáis??

Os deseo lo mejor para este año que comienza, que lo mejor de 2016 sea lo peor de 2017 un fuerte abrazo! Y feliz año nuevo.

¡Feliz #VDLN!