viernes, 12 de septiembre de 2014

Descubriendo la máquina de coser

Al poco de casarnos, #miMedioMandarino y yo decidimos mudarnos a un barrio más tranquilo,  alejado de la civilización y en definitiva más apropiado para la crianza de un peque. La verdad es que tener un niño no entraba en nuestros planes a corto plazo (curiosamente me quedé embarazada unos meses después). La mudanza acarreo compra de muebles, y demás menesteres. Y mi madre, aprovechando la situación, me instó a comprarme una máquina de coser (he de reconocer que las agujas y yo no nos llevamos muy bien y que hasta hace poco no sabía coser ni un botón). Pero al final me la compré y ha estado cogiendo polvo en casa desde entonces.

Por otro lado, últimamente mi niño es mi obsesión, cuando voy de compras, solo me llaman la atención sus cositas, su ropita, sus juguetes. Hasta cuando hacemos la compra me quedo tonta mirando potitos, aunque come en la guarde y cuando lo hace en casa, le hago yo las papillas. Todo es siempre para él (#miMedioMandarino anda bastante celoso (con razón)).  El caso es que veía cosas monísimas en internet y no me parecía que fuera tan complicado hacerlas, y con lo enreda que soy, solo necesitaba un empujoncito (gracias a todas las que me habéis picado con vuestras creaciones).

Total que casi dos años después, me he animado a quitarle las telarañas a ese caro ratón de armario y estrenarla de una vez. Y tengo que confesaros que el resultado ha sido gratamente reconfortante.

He empezado por algo muy facilito, una bardana (los baberos tipo pañuelo motero que se les ponen para las babitas) #Gusanito lleva un tiempo con los dientes y está todo el día con el hilillo colgando, se pone las camisetas y todo perdido de babas, tiene varios pañuelos de estos, pero los ensucia a tal velocidad que cuantos más mejor.
El resultado fue tan bueno que me decidí a hacerle el chupetero a juego! 
Y este es el resultado. ¿Qué os parece??

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